Fe en tiempos difíciles

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¿Tiempos difíciles? Sí, al parecer todo el mundo sabe lo que significa pasar días muy duros y tener que pelear batallas para mantenerse en pie. Cuando se habla de las circunstancias que atravesamos en la vida, definitivamente todos necesitamos FE para superar esos momentos, pero esta palabra tan corta que sólo tiene dos letras ¿Qué encierra? La palabra de Dios nos enseña “La fe, es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1. Pero, más allá de esta definición cómo se desarrolla en nuestras vidas.

La fe te lleva a creer en Jesucristo

La fe implica creer lo que Jesucristo hizo por nosotros, significa saber que aunque la situación que estoy atravesando es difícil, saldré bien de lo que me está pasando. Además, la fe nos enseña y ayuda a confiar en Dios. Cuando dudamos del poder de Dios, la fe se desactiva y caemos en la incredulidad.

Si la duda te abruma es momento que ores a Dios y te humilles ante él  para que tu fe se active y comience a manifestarse en ti el poder de Dios. Además, es importante que sepas que a Dios le agrada que te humilles a sus pies. Sea cual sea la situación que estés atravesando, humíllate ante Dios, él no desprecia un corazón sincero.

La fe hace que toques el corazón de Jesucristo

Jesucristo, en una de sus enseñanzas hace énfasis que si tuvieses fe como un grano de mostaza le diría a  la montaña muévete y se movería. Si alguna vez has visto un grano de mostaza, de seguro te habrás dado cuenta que es diminuto, pero ¿cómo? Sí, así debe ser nuestra fe “mínima” para que Dios haga. Por ello, lo más importante es que te presentes a Dios reconociendo que le has fallado y que necesitas un milagro en tu vida y Él lo hará.

Acércate a Dios con un corazón limpio

La palabra de Dios nos enseña que cuando oremos lo hagamos con corazón limpio, pero ¿qué significa esto? Que debes revisarte y ponerte a cuenta con Dios, es decir, quita de tu corazón, la mentira, la envidia, el rencor y todo aquello que estorbe tu oración a Dios. Seguramente, Dios abrirá la ventana de los cielos para bendecirte porque has decidido agradarle.

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